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La Hoja Federal
Cuarto Aniversario

Bandera Argentina


Año 4 - Número 67

República Argentina, 10 de Julio de 2002
Órgano de Prensa del
Partido Federal

Av.de Mayo 962 piso 1º
C1083AAR - Buenos Aires


Sumario:
¿Es posible una nueva convertibilidad?
- Por Gustavo P. Forgione
Día de la Dependencia - Por Bernardo Carlino


Ante el descalabro de nuestra economía y las recetas magistrales de algunos grupos, cabe preguntarse
¿Es posible una nueva convertibilidad?
Por Gustavo P. Forgione

Los momentos más prósperos en la economía de Un Argentino de 1887 nuestro país han sido acompañados por sistemas de moneda convertible o cuyo valor era representado en metálico. Desde 1807 hasta la guerra civil, en varias oportunidades desde la Constitución Nacional de 1853 hasta fin de ese siglo, durante la presidencia de Alvear, y finalmente desde 1991 hasta Enero de 2002.

Digo momentos prósperos, pero no perfectos porque ya desde 1807 el mismo Liniers tuvo que implementar el primer "Plan de Bonos" que pudimos experimentar Don Santiago de Liniers. por estas tierras, cuando debió pedir al Cabildo la emisión de un empréstito por 200.000 Pesos Plata con la promesa de reducir el gasto público, algo que nunca logró. Obviamente ese empréstito no pudo tener otro nombre que "Patriótico"; así, los comerciantes de Buenos Ayres y los productores del interior sintieron el fastidio que histórica y cíclicamente venimos soportando los argentinos debido a las emisiones de empréstitos o directamente por la impresión de moneda espuria.
C
omo hemos advertido en varias oportunidades en La Hoja Federal, en economías como la argentina es conveniente que la única constante sea la moneda y que todos los demás componentes sean variables; de otro modo, algún otro valor será tomado como constante para cada uno de los sectores y serán variables todos los demás, incluida la moneda.
E
ste tipo de sistemas sin nombre llevó siempre descontrol en la economía, ya que no se puede proyectar ni siquiera en el mediano plazo para realizar inversiones, por lo que toda la economía será de corto plazo.
Don Marcelo T. de Alvear.Si los datos históricos nos sirven, es para corregir los herrores que sólo se ven en la práctica; así la convertibilidad de 1927 con valor flotante de la moneda respecto del oro, produjo una contracción monetaria inicialmente y, ante la crisis mundial en ciernes dos años después, el gobierno decidió cerrar la Caja de Conversión. Si bien, ante aquella crisis mundial nuestro país fue el único de la región que continuó cumpliendo con las obligaciones externas, el cierre de la Caja nos colocó dos años después en el mismo lugar que nuestros vecinos, todos en cesación de pagos.
C
laro está, que ante la coyuntura actual y el desconocimiento general de los acontecimientos económicos de nuestro país, más allá de treinta años, hablar de las crisis de 1878, la de 1890 y la de 1929, resulta anecdótico. Sería muy productivo no repetir los errores del pasado, pero lamentablemente la reacción de los distintos gobiernos en materia económica ha sido idéntica desde que nacía la idea de la independencia del Reino de España hace ya dos siglos.
E
n todos los casos se amplió el recurso en relación directa con el crecimiento del gasto. Cuando se hizo imposible el aumento de impuestos se recurrió a los empréstitos, luego el endeudamiento externo y finalmente la emisión de moneda.
A
nte la pregunta del título, cabe repetir que "sólo habrá productividad con moneda sana", y lejos estamos de lograrlo en las actuales condiciones. La respuesta es SI, una nueva convertibilidad es posible.
N
o basta cambiarle el nombre a la moneda ni quitarle o agregarle ceros al final de las cifras. Nuestra historia económica nos indica que la prosperidad llegó siempre desde un sistema monetario rígido y sustentable.

Desde los amargos días del verano pasado, en que se desplazó al presidente inactivo, se vociferó la cesación de pagos, se devaluó el Peso y se lo inconvertibilizó, entre otras calamidades; desde el Partido Federal comenzamos a elaborar un plan para recuperar lo tórpemente perdido... La moneda.
L
a proposición para instaurar un régimen monetario sustentable, debiera contener los siguientes elementos, de acuerdo a lo expuesto:
   1. Sistema de convertibilidad.
   2. Reserva del Tesoro con cartera variable.
   3. Tipo de cambio fijo en bandas.
   4. Moneda única de curso forzoso.
   5. Normalización del sistema financiero.
   6. Restricción presupuestaria.

S
ería muy extenso explayarse sobre cada punto, pero cabría destacar que en un sistema de convertibilidad con tipo de cambio fijo, lo que el mercado domina no es el precio, sino la cantidad de moneda circulante.
E
s así que ante la demanda de conversión, el Tesoro Monedas y billetes en la Reserva. verá reducida la Reserva, pero también se reducirá el circulante, lo que generalmente concluye en una demanda de circulante posterior, y ello equilibrará finalmente la cantidad de moneda en poder del público.
E
ste sistema monetario no depende estríctamente de la confianza del público, sino de la necesidad de mantener el circulante suficiente; para ello, debiera reconocerce sólo como medio de pago, el efectuado con una única moneda de curso legal y no el realizado en especie o en divisas.
R
especto de la normalización financiera, los estragos perpetrados al sistema por los fugaces presidentes del pasado verano y por el actual gobierno, hirieron de muerte la cadena necesaria para su funcionamiento, por lo que no existe una salida coherente para todas las partes. Ante la insolvencia de los bancos, el Estado deberá consituirse como prestamista de última instancia por única vez, socorrer mediante obligaciones emitidas por los bancos en emergencia, las que deberán cancelarse posteriormente con las acreencias hacia el Estado que éstos pudieran haber atesorado y finalmente liquidar las entidades que no puedan satisfacer sus obligaciones en plazos razonables.
F
inalmente, para presentar un esquema racional en materia económica, deberá cumplirse con el principio económico de restricción del presupuesto, intentado por última vez mediante la mal llamada Ley de Convertibilidad Fiscal, groseramente incumplida desde su sanción.
É
ste principio, casi perteneciente a una ley física, indica que el Estado no puede gastar más que sus recursos legítimos, sumando eventualmente lo que le presten.
L
uego de la conducta de nuestros fugaces presidentes, no existe el deseo de nadie que preste voluntariamente al Estado, por lo que deberemos aprender a mantener un Estado que se nutra sólo de sus recursos ordinarios, los impuestos.

Gustavo P. Forgione - Director de La Hoja Federal



Gustavo P. Forgione
gustavo@forgione.com.ar
Vicepresidente
II Partido Federal
Capital Federal

La Casa de Tucumán.


Día de la Dependencia
Por Bernardo Carlino

Cegada por la mezquindad, la dirigencia política ha desperdiciado una oportunidad histórica para la renovación total de los cargos electivos, infringiendo a la sociedad una vergonzosa “reforma política”.
C
on absoluto descaro, el Congreso ha consagrado mecanismos repudiados a gritos por una población abrumadoramente hastiada, favoreciendo aún más a los partidos grandes y legislando emboscadas para los chicos. Por supuesto, la mitad del Parlamento, con evidentes problemas en la trompa de Eustaquio y otros mecanismos auditivos, se queda.
M
ientras ahora la dirigencia lo discute con vehemencia, pero sin efectos prácticos, duerme el sueño de dos reuniones frustradas de la Cámara de Diputados, el proyecto del tucumano Falú, que fue el primero en proponer la caducidad de todos los cargos electivos.
La cadavérica FOTIA, que nuclea a los trabajadores de la industria azucarera, ha amenazado con combatir a la piquetera Corriente Clasista y Combativa, si intenta perturbar el desarrollo de la zafra insistiendo con sus cortes de ruta arancelados. No se trata del paroxismo de la defensa de las fuentes de trabajo, sino de una lucha de cúpula sindical ya que el cabecilla local de los desocupados es miembro de una de sus cofradías internas.
Por éstos y muchos otros hechos más, puedo afirmar con dolorida convicción desde Tucumán, que hoy nueve de Julio, las “autoridades” han venido a celebrar el día de la dependencia a la que pretenden subordinar los resultados de un sospechoso funcionamiento de lo que entienden por democracia.

La prensa local y nacional no estará pendiente del desarrollo del desfile en homenaje a los próceres, sino del desfile de los actuales próceres, presa de la histeria que ella misma provocó sobre la concurrencia o no el Sr. Reutemann, y en tal caso, si se le moverá un músculo facial que a su vez provoque reacciones anatómicas similares en Duhalde, De la Sota o en los gestos poco confiables del anfitrión Miranda.
P
or la noche, a más tardar, los fariseos y mercaderes del templo de los medios de comunicación, estarán analizando en nutridas mesas redondas y maratónicas entrevistas que incluyan dermatólogos, kinesiólogos y semiólogos, la interpretación de tales signos y sus implicancias en el futuro del país.
C
omo sucede con las crisis de salud, en las económicas, una parte supersticiosa de la población tiende a ver en los economistas con veleidades políticas un sucedáneo vernáculo de los chamanes que lucen artes curativas merced al ancestral dominio de hierbas, pócimas y frases rituales.
C
onvendría recordarles, antes que sucumban a sus hechizos, lo dicho por Lord Keynes: La economía es una técnica del pensamiento, no un conjunto de conclusiones definitivas. Y la prosperidad no depende del genio de unas pocas personas, sino de la capacidad de descubrir gente competente en todos los estratos de la sociedad. La competencia del capital humano es la clave del desarrollo”
Dr. Bernardo P. Carlino


Dr. Bernardo P. Carlino
bernardo@carlinopuig.com.ar
Vicepresidente del Partido Federal


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Con la seguridad de seguir adelante intentando conformar un medio de expresión de excelencia, celebremos juntos su cumpleaños.


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