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Bandera Argentina


Año 13 - Número 134

República Argentina, 1º de Agosto de 2011

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Sumario:

Un modelo acabado - La ruina de las instituciones - Por Gustavo P. Forgione



Un modelo acabado

La ruina de las instituciones

Cabe pensar en el objetivo del sistema kirchnerista

Casi una década de machacar con alterar la historia, de devastar lo que habíamos establecido como instituciones de la República y de diezmar el erario, es lo que los simpatizantes del actual gobierno establecieron como "el Modelo".

Resultan curiosos los ciclos de casi una década que vienen repitiéndose en nuestra historia y la conducta de acompañamiento pendular de nuestra sociedad.

Cabe recordar las bondades del sistema que vivimos durante la recuperación de la democracia con la cual sólo con ella se comía, se educaba y se vivía, aunque esto nos llevara a empobrecernos hasta no poder soportar tal objetivo, para pasar inmediatamente a las bondades de una moneda rígida que permita el acceso al crédito fácil, con el cual se pudo invertir en producción con los mínimos niveles de utilidad del primer mundo y los ingresos del tercero.

Luego, en un intento de moderar  la situación, una coalición insostenible pretendió terminar con aquél sistema económico, lo que se convirtió en su único objetivo, y lo logró en corto tiempo, con los resultados que experimentamos en 2002.

A partir de entonces, los sucesivos y fugaces grupos de gobierno revirtieron el sistema de presupuesto y moneda rígida que nos había llevado al "investment grade"; desde entonces, la inversión se redujo a la participación voluntarista e interesada del Estado que, apoyada en un "modelo" que nos remite a épocas en los cuales los "modelos" ni siquiera tenían nombre.

Cabe recordar que a mediados de los años '70, en los almacenes, sólo se podían comprar dos kilos de azúcar por persona, porque la coyuntura conspiraba de algún modo para que la elaboración no pueda satisfacer la demanda del público; asimismo, la producción de combustibles no resultaba suficiente para abastecer a todos los consumidores.

Por alguna circunstancia, la historia vuelve a repetirse en esta materia y en otras disciplinas.

No hemos experimentado la veda de carne, pero, el gobierno acostumbra a modificar  el mercado mediante alguna acción sobre la oferta o la demanda; actualmente estamos viendo que actúa sobre la oferta al impedir la exportación para que la oferta sea local y ese acto se refleje en los precios internos.

Por ello no es casualidad que en las épocas del fugaz presidente Cámpora se haya actuado de ese modo y en la actualidad, los grupos de jóvenes que acompañan al hijo de la presidente adoptaron el nombre "La Cámpora", a modo de evocación de aquél fútil mandatario.

No es elegante repetir lo ocurrido con los integrantes de las Fuerzas Armadas, pero resulta evidente que responde a una revancha al combate que sufrimos durante la guerra contra el extremismo; aún cuando los miembros que sufren el actual embate no existían entonces, o eran niños que no participaban activamente de la sociedad.

Es claro que el desenlace de los años setenta no va a repetirse, ya que no existe una Unión Soviética que financie la guerrilla del bando que se englobó con el término "subversivos"; ni existe un compromiso de lo que era el otro bando de la Guerra Fría, que soporte a los gobiernos establecidos.

No obstante, haber visto que el papel de financista de aquellas aventuras fue intentado por la narcoguerrilla colombiana, las huestes de los dictadores Fidel Castro y Muammar Kadafi, entre otros; estos, apenas pueden soportar su propia sustentabilidad y la de sus pueblos, lo que le quita la capacidad de financiar correrías en el exterior.

Bajo este razonamiento es fácil vislumbrar un futuro beneficioso en lo que hace a la paz interior; siempre y cuando la financiación de estos grupos siempre dispuestos provenga de el gobierno establecido.

 

La destrucción de las instituciones se está dando desde que buena parte de este equipo de gobierno se enquistó en la Alianza que prometió terminar el milenio pasado en mejor forma. Aún cuando fracasó de la peor forma, este mismo grupo llegó a ser reconocido por el gobierno marital desde su inicio.

Afortunadamente, el embate contra las instituciones parece haber mermado; esto puede deberse a que el gobierno no pretende terminar con ellas o porque entiende ya lo ha logrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Gustavo P. Forgione
gustavo@forgione.com.ar
Director

 

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